
No afterparty, World tour
La Femme
En un contexto de restricciones globales que transformaron las dinámicas del concierto en vivo, el proyecto surge como una respuesta a la imposibilidad del ritual colectivo posterior: el afterparty. A partir de esta condición, se desarrolla el concepto No Afterparty como una declaración estética y narrativa, donde toda la intensidad, energía y experiencia se concentra en el escenario como único espacio posible. Más que una limitación, el contexto se convierte en punto de partida para replantear el concierto como formato, proponiendo una experiencia que amplifica lo performativo y lo emocional dentro de un marco regulado. El proyecto busca traducir la ausencia en oportunidad, generando nuevas formas de conexión con el público y activando sensaciones que, hasta ese momento, parecían suspendidas.
El proyecto se estructuró como un sistema integral de dirección creativa aplicado al desarrollo del world tour, abordando todas sus capas desde la ideación hasta la implementación.
El proceso inició con la construcción conceptual del tour, definiendo un eje narrativo y estético que sirviera como base para todos los puntos de contacto. A partir de este concepto, se desarrolló un universo visual y discursivo capaz de traducirse de manera coherente en distintos formatos y contextos. Se diseñó un sistema de identidad que incluyó el desarrollo de lenguaje gráfico, tipografías, paleta cromática y lineamientos de dirección de arte, permitiendo su adaptación tanto a piezas digitales como físicas, desde posters y materiales de comunicación hasta activos gráficos para entornos digitales. En paralelo, se desarrolló la narrativa audiovisual mediante la conceptualización y producción de un teaser, concebido como una extensión del universo del proyecto, integrando lenguaje cinematográfico y construcción de atmósfera como anticipo de la experiencia escénica. El proyecto también incluyó el diseño y desarrollo de una línea de objetos y merch oficial, concebida como parte activa del ecosistema del tour. Esto abarcó desde soportes físicos como discos y piezas editoriales, hasta el desarrollo de objetos específicos como una botella intervenida y audífonos, integrando lo tangible dentro del mismo lenguaje visual y conceptual.
Cada uno de estos componentes fue desarrollado bajo una misma dirección, asegurando coherencia entre lo conceptual, lo visual y lo experiencial, y consolidando el proyecto como un sistema unificado más allá de sus formatos individuales.











